07 noviembre 2010

... POLVO DE HADAS

Lo peor es que te echo de menos. Que sé que no hay nada entre nosotros, pero que echo de menos oír tu voz. Que sé que tú ya no piensas en mí, pero que echo de menos tus manos acariciando la parte baja de mis brazos y fundiendo tus dedos entre los míos.

Lo peor es cuando me dices que pensaste en llamarme pero que no lo hiciste. Lo peor es ver que a la hora que lo pensaste yo estaba despierta... a veces haciendo cosas, a veces acordándome de ti. Lo peor es saber que mi noche hubiera sido mejor de haber tenido esa llamada. Lo peor es que me duela pensar en ti porque no debería por respeto a él.

Lo peor es cuando escucho melodías, haciéndoseme el corazón agua. Lo peor es saber que hay una carta para ti sobre mi impresora A1 desde el 30 de Septiembre que me niego a enviarte, por no querer afrontar lo que dice en ella. Lo peor es que ni siquiera me atrevo a volver a leerla por lo que sus palabras me puedan revivir.

Lo peor no es no verte, ni no tenerte al lado, ni no escuchar tu voz. Lo peor es aparentar que nadie eres ya. Lo peor es saber que cuando tu energía me llega... soy tres veces más persona, por ti, por mí y por nosotros dos juntos. Lo peor es saber que me sigue temblando el cuerpo al pensar en ti.

Mi alivio es no saber de ti, no saber qué haces, ni con quién estás. Mi alivio es pensar que ya habrás conocido a otra y que nuestras conversaciones se van diluyendo en las nubes. Mi alivio es engañarme... sabiendo atormentada, lo que en realidad estoy haciendo.

Desde que te conozco llevo alejándome de ti, luchando contra una fuerza imantada que me resulta doloroso controlar. Desde que te conozco, te olvido. Desde que te conozco mis órganos se han convertido en lágrimas y no hacen más que martirizarme. Desde que te conozco no quiero pensar en ti, porque todo pensamiento tiene el mismo fin.

Le he preguntado a él si no quería saber para quién eran mis palabras... y él me ha dicho que no eran para nadie. A mí también me gustaría pensar así, pero por alguna razón, las dos lágrimas que tengo detrás de los cristales de mis gafas, no me dejan verlo tan claro.

Quiero pensar que lo que tanto quiero no es más que algo que me imaginé que podría llegar a ser, pero que no es real. Quiero pensar que eres polvo de arcilla que guardar en una cajita... aunque yo sepa que, lo que en realidad eres, es polvo de hadas.

Pero tú, igual que yo, sabes que la hadas mueren al no creer en ellas.

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